Entry: La verdad está ahí fuera Thursday, June 28, 2007



Cuando miras en plena noche al cielo, ves (si tienes el lujo de no estar en un ciudad) unas cuantas estrellas y empiezas a imaginarte el sistema solar, el cachito que ocupamos de la Vía Láctea, la inseguridad de pensar que estamos solos en este planeta giratorio y oscilante en el que el más cabal está loco perdido y sientes esa sensación de : Joder, no tenemos un vecino manitas que le pueda echar un vistazo al maldito enchufe ni una vecina que nos pueda prestar sal. Y claro, así nos va, que somos tan lumbreras que lo único que sabemos es estropear nuestra casa y a ritmo rápido además. 

Creo que la tierra en nuestras manos empezó siendo una niña encantadora  que  gateaba y la hemos convertido en una de yonki suburbial. Y no, no tenemos ni centro de desintoxicación para ella, ni compañera de piso que la ayude a salir del bache. No somos conscientes de que en el momento en que se nos joda definitivamente la casa, no tendremos otra a la que irnos. Aunque opino que tal y como es nuestra especie en la actualidad, el universo no se pierde gran cosa.

No, la Vía Láctea tampoco era nuestra.

Pero eso no quita que me alegre saber que la razón por la que la Tierra es un planeta tan diferente a los del resto de la galaxia  sea que no pertenecía a la susodicha.

La noticia aquí.

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